“Las típulas son insectos largos y delgados que aparecen cuando llega el calor.
La gente los confunde con mosquitos terroríficamente grandes y suele tener el impulso de matarlos o huir de la habitación en la que se encuentran. En realidad, estos dípteros son completamente inofensivos: no pican, no muerden, no te hacen daño; solo
dan miedo. De hecho, cumplen un papel importante en su ecosistema, porque son polinizadores y depuran el ambiente de partículas de polvo y ácaros; ambas cosas
me dan alergia.
La típula es una metáfora de todo lo que intento huir. Hay pensamientos que me aterrorizan y que quiero fuera de la cabeza. Quisiera ahogarlos, matarlos, vivir en una mente en blanco. Pero, trabajando en este proyecto, me he dado cuenta de que si de verdad quiero crecer y ser mejor persona, no puedo ignorarlos. Aunque no pueda ni mirarlos, tengo que dar el espacio, el tiempo y la razón que necesita todo lo que acumulo, por mucho miedo, vergüenza o asco que me dé.
TIPULA es aprender a convivir con lo que duele, no a eliminarlo. Asusta, pero es necesario. Y nunca va a doler.”